En las sociedades y en los Estados, existen dos estamentos bastante objetados y criticados que, sin embargo, han sido fundamentales para la vida y el crecimiento cualitativo de las naciones. Aunque, en ocasiones, también han promovido retrasos y retrocesos en sus desarrollos naturales y necesarios. Estos son la Academia y la Burocracia, la primera surge de un debate platónico entre los griegos y los italianos con el objeto de sistematizar o formalizar el conocimiento que genere la episteme para la formación y crecimiento de la humanidad y las sociedades. La segunda, la Burocracia, existe en los Estados para ordenar y normar las instituciones que deben servir a los pobladores en los territorios que comprenden las naciones.
Vistas así, ambas parecieran justificar sus existencias. Sin embargo, los humanos que las constituimos le hemos inoculado las enfermedades del “academicismo” y del “burocratismo”; desviaciones que las hacen objetables y criticables en sus funciones y acciones.
Cuando solemos ver las consecuencias y no las causas, solemos terminar talando el árbol de raíz y no eliminamos la tiña que enfermó la rama o el fruto. Por ello, terminamos irrespetando y ultrajando a la academia y a la burocracia sin darnos cuenta de los daños que le hacemos a la sociedad y al Estado en su conjunto, porque afectamos la producción científica, el conocimiento, las normas y la convivencia en paz.
Con frecuencia, vemos altos funcionarios con acciones personalistas para obtener prebendas y beneficios, con actos de corrupción deleznables o con negligencia supina, ultrajar a las instituciones de educación universitaria encargadas de formar al talento humano y científico que aportaría al avance de la nación, generando fuertes debilidades en el necesario crecimiento científico, tecnológico, humanístico y social que requerimos. Por ello, hoy quiero llamar a RESPETAR LA ACADEMIA y a FORTALECER Y MEJORAR LA BUROCRACIA, ambas sin “ISMOS”.
“La burocracia es la fuerza conservadora más peligrosa si se independiza de las masas.” Antonio Gramsci