Salir de la capital y recorrer el país suele ser una interesante experiencia, así sean lugares por los cuales ya hemos transitado. Siempre lo veremos con nuevas miradas que nos emocionarán para bien o para mal y que nos harán reflexionar.
Por estos días, nos tocó recorrer buena parte del oriente y del sur de nuestra Patria y miramos, además de la belleza natural, el enorme potencial que tenemos en las dos más grandes y productivas industrias del planeta y del presente y futuro inmediato. Me refiero al Turismo y a la Energía, ambas muy apetecidas por pueblos y gobiernos de todo el mundo, la primera para la recreación y esparcimiento de las agotadas mentes humanas y la segunda, para mover y dinamizar todo el aparato económico y rutinario de las naciones.
En esas miradas, surgen las interrogantes reflexivas sobre lo que hacemos desde las universidades. Por ello, publicaba imágenes del recorrido “pensando la universidad”. En Turismo, ¿para cuál turismo hemos formado a nuestros jóvenes? Porque no observamos emprendimientos organizados y con métodos para ofrecer necesidades y propuestas innovadoras a los visitantes cuando pasamos por muchos “Paradores Turísticos” con hermosuras de paisajes y sin alguien ofreciendo al menos un dulce típico o un vaso de agua.
Camino al sur, con los más grandes yacimientos de energía, volvemos a ver los mechurrios que nos calientan la mente con la pregunta ¿Somos un país petrolero o un país con petróleo? Porque, las mayorías, muy poco sabemos del petróleo, sus derivados y sus conexos.
La universidad venezolana tendrá que replantearse para adecuar sus curriculas y planes de estudio al país y al mundo en que estamos viviendo, proyectando ideas para los próximos 100 años, ¿Qué profesional necesitamos y necesitaremos a corto, mediano y largo plazo? Si seguimos reproduciendo lo que hemos hecho, poco o nada haremos por la Patria.
“O inventamos o erramos.” Simón Rodríguez