Hace algún tiempo, cuando transitaba por una escuela de Educación Especial, leí un letrero con el texto: “Lo normal es que seamos diferentes”. Desde entonces entendí la realidad del ser humano, ese mismo que es multidiverso y semejante, pero nunca iguales. Ese mismo humano que critica y etiqueta a sus semejantes cada vez que observa alguna diferencia.
Entre los humanos, observar diferencias y semejanzas es normal y natural, así es nuestra especie. Sin embargo, hay quienes emulan y repiten etiquetas creadas por interesados para calificar a otros como seres raros y no en sus especiales condiciones particulares que suelen ser observables, más en unos que en otros; pero, que siempre serán normales para nuestra diversidad humana.
Para darle “consistencia científica y teórica” a la etiqueta “TDAH”, los tanques de pensamiento crearon la “Neurodiversidad” como constructo. ¿Acaso, todos y todas no somos diversos neurológicamente? ¿Por qué la etiqueta? En mis no muy buenos pensamientos neurológicos, suelo tratar de ver lo que no está visible a los ojos y observé los intereses de empresas farmacéuticas en vender unas drogas para los TDAH (Trastornos de Déficit de Atención e Hiperactividad), término con que me etiquetarían por necio si hubiese existido el “medicamento” en mi infancia.
Los humanos somos todos “Neuro Iguales” porque todas y todos somos NEURODIVERGENTES. Neurológicamente, en algo o en mucho nos diferenciamos. Dejemos de colocar etiquetas a todo, como si los humanos fuésemos mercancía, y tratemos de indagar, descubrir o crear diversas formas de atención emocional y pedagógica para integrar en la diversidad. El universo y la naturaleza se han empeñado en mostrarnos lo multidiverso que somos y la gama de aspectos y salidas que tenemos a la vista, prestemos atención y busquemos alternativas.
“Si saber no es un derecho, seguro será un izquierdo.” Silvio Rodríguez