Uptamca

Les debo hacer algunas confesiones: no encontraba título para el artículo y por eso lo llamé “El Título”. Como docente he asignado la realización de ensayos, trabajos monográficos, de investigación y de creación intelectual; y, siempre, he sugerido definir un título inicial para que nos guíe en la realización del trabajo asignado, sin que este se convierta en una camisa de fuerza. Entendiendo que, el Título, durante el desarrollo de la creación intelectual, puede sufrir modificaciones. Así que, el Título, puede ser lo último que se defina y coloque en el trabajo.

Otra confesión: En mi formación académica, he permanecido adverso a los remoquetes de nombrarme con mis títulos. Quienes me conocen, saben que firmo y me presento con mis nombres y apellidos, no me gusta que me llamen por títulos; quizás, lo que más he permitido es que me digan “profe”. Esto, pudiera tener tres causas: primero, el sarcasmo con que mi madre se refería a las personas que colocaban por encima de su personalidad, el llamarse por un título; segundo, el haber sido parte de hermosos procesos de investigaciones multimétodos durante los años noventa y que, la universidad donde me había formado, intentara obligarme a una metodología única, costándome más de diez años de vida profesional. Por último: conocer a muchos “profesionales” que se presentan por el título, pero no actúan en consecuencia ni intentan parecerse al supuesto título.

Finalmente, y dado a que conozco a muchas personas sin título que saben mucho más cosas interesantes y que resuelven con efectividad y eficacia asuntos sustantivos de la vida. Siendo, además, que amanecí sin “Título”, quiero decir “sin tema específico” para este artículo. Terminé poniéndome reflexivo y, seguro, ustedes terminarán muy aburridos con nuestro artículo de hoy. Hasta la próxima semana.

“La mariposa recordará por siempre que fue gusano”. Mario Benedetti

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