En esta vida, casi, nos ha tocado de todo. Por muchos años, nos correspondió resistir los embates de Dictaduras y Gobiernos de derecha donde las mayorías éramos excluidos en derechos y perseguidos, reprimidos y asesinados por luchar por justicia social en un mundo mejor. Luego, desde hace unas tres décadas cuando se avizora una esperanza, intentamos cristalizar nuestros sueños humanistas y nos atacaron con más fuerza, hasta invadirnos y bombardearnos.
Es cierto, algunos compañeros de sueños y de luchas no resisten las tentaciones del poder político e incurren en actitudes fraudulentas y desleales, pero esos son los menos, aunque sean ruidosos y dañinos. Por tanto, es irresponsable generalizar cuando sabemos los avances y mayorías humanas mostrando a diario su honestidad y compromiso, con sus acciones.
En nuestro caso, ha tocado sobrevivir a persecuciones, represiones, guarimbas, amenazas, bloqueos, hambre inducida y hasta un bombardeo cuando dormía en mi apartamento de Fuerte Tiuna. Si a esta fecha hemos sobrevivido, seguiremos resistiendo para transformar lo que se tenga que transformar y revolucionar la humanidad apostando por un mundo mejor donde todas y todos podamos vivir y convivir en paz, con respeto, con normas consensuadas, mejor calidad de vida y con nuestra diversidad hermosa y estimulante.
Creo que hemos sido respetuosos y dialógicos con quienes piensan distinto, sin embargo, me sigo sintiendo censurado en mis opiniones verbales o escritas. Seguiremos diciendo nuestras verdades, desde nuestras miradas. Si siento que se cierran puertas, siempre serán buenas las ventanas o hendijas para irradiar algo de luz. Por ahora, seguiré opinando por plataformas electrónicas y medios electromagnéticos con la escritura, la oralidad y, por qué no, la gestualidad que tanto expresa.
“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. Eduardo Galeano